A vueltas con los derechos de autor. No hace mucho criticaba desde este blog el tan criticado canón de la SGAE. Hoy leo en 20minutos.es que un hombre de 73 años ha sido detenido en Tokio por tocar con su armónica canciones con copyright. Por lo visto, el hombre era ‘reincidente‘, ya que la Sociedad Japonesa de Derechos de Autor lo había demandado ya en el año 2001 por tocar con su armónica canciones como “Yesterday” de los Beatles (me da hasta miedo escribir el título de la canción, por si acaso me demandan a mi también). En esta ocasión, la SJDA, ha decidido ir más alla, y le ha interpuesto una querella criminal. Ahí lo llevás!
A mi este tipo de noticias me provocan una irritación enorme. El gran delito de este hombre, que será juzgado como criminal, es tener oido músical, destreza con un instrumento y ganas de alegrar un poquito la vida a los demás, a cambio de algún dinerillo con el que vivir o sobrevivir, porque si un anciano con 73 años tiene que andar currando todavía, algo falla en las sociedades “civilizadas”.
Leyendo esto, me entra un miedo tremendo. Verdaderamente temo por mi bienestar y el de los mios. Yo soy una persona, normal, decente que diría mi madre. Tengo un trabajo, vivo de mi salario, pago mi alquiler, sueño con comprarme una vivienda (aunque tengo pesadillas en las que firmo una hipoteca), y pago mis impuestos (que es una frase que parece que te da más derecho a protestar). Por supuesto, no todo en mi vida es “blancura” sin mácula (para eso esta Laura y los jovenes que esperan al matrimonio). También tengo mis “trapos sucios”: alguna vez he hecho un trabajillo extra, y lo he cobrado en negro (bueno más bien me lo pagaron en negro, que parece lo mismo, pero no lo es), intento que hacienda se lleve lo menos posible por mi esfuerzo, siempre que puedo aparco en zona azul sin pagar la ORA y cosillas así. Hasta ahí, lo normal. Pero hay más. Tengo una “criminal” adicción: silbo y tarareo canciones de “hoy, ayer y siempre” a todas horas. En la ducha, en el metro, en la oficina, en el coche…. Vamos, que soy un programa de la “gramola” andante.
Claro, visto lo visto, me pregunto si necesitaré un abogado, si estoy cometiendo un delito, si tengo que ir a algún sitio para pagar por las canciones que silbo o si puedo terminar con mis huesos en la cárcel por “melo-maniaco”. Seguramente si tuviera un buen abogado, me diría que no publicara este post, que no silbara, ni tarareara ni cantara o cantase, y mucho menos en público. Me advertiría de las consecuencias y…. el caso es que no lo tengo, como supongo que tampoco lo tendría nuestro amigo japonés.
ACLARACION LEGAL: (al final he ido a buscar un abogado): El ‘YO’ de este post es un ‘YO’ figurado. En ningún momento el ‘YO’ de este post y los actos descritos son extensibles al ‘YO’ autor del post. Cualquier parecido con la realidad, pues…. eso, pura coincidencia.



Tienes motivos para preocuparte… cuando la SGAE te pille, te enviará a sus abogados que te intentarán cobrar con carácter retroactivo por cada tema que salió de tus labios cinco años atrás salvo que puedas demostrar que sólo fue para uso personal… ¿sabes si alguien te ha oído alguna vez silbando?
Evidentemente a la sociedad de autores (ya sea japonesa o española) le importa un bledo lo que silbes… siempres que con ello no ganes dinero, pues si es así, ellos querrán su tajada.
El caso que citas es el de un músico profesional que tocaba la armónica en un bar y cobraba por ello. Lo curioso es que forma un dúo con un pianista, pero la noticia no lo cita en el titular, seguramente para hacerla más llamativa.
Aquí en España se dan casos más chocantes, como que pretendan cobrar por la música enlatada que se pone en los bares. Evidentemente la musica no es el negocio principal de estos establecimientos, al menos no comercian con ella directamente, como sí es el caso del japonés de la armónica.
Profesional, profesional… umm. Efectivamente se trata de un anciano que tocaba canciones en un bar, acompañando a un pianista. Efectivamente cobraba por ello, o se entiende que cobraría por ello. ¿Ganar dinero?, bueno, entre cobrar y ganar dinero hay una diferencia. A veces cobras solo para “perder menos”, o para mitigar gastos. Otras veces cobras y al final te queda un poco de beneficio. No parece que el hombre se haya hecho “millonario” ni mucho menos a base de tocar “Yesterday” con su armónica.
Entre el “abuso” de aprovecharse de los derechos de otro, y ganarse la vida tocando temas populares, creo que hay matices de diferencia que quedan claros. Por ejemplo, si un grupo canta canciones de salsa populares en el Ranchón Cubano para ganarse la vida, realmente le estan “robando” dinero al autor?. El dinero que ellos cobran por actuación, después de pagar los gastos, les deja grandes beneficios?. Le hacen competencia desleal al autor original? es decir, el hecho de que el grupo interprete sus canciones en directo le roba contrataciones al autor original, vende menos discos por ello, tiene menos mercado?….. ummm!, no se, a mi me parece que hasta incluso le beneficia.
Otra cosa distinta es cuando Ana Rosa Quintana tiene la desvergüenza de plagiar un libro, que además se edita y publica a nivel nacional, llegando a un publico cuantitativo de millones de personas. Ahí si que hay un abuso y un aprovechamiento muy lucrativo para el “plagiador”.
Y sin embargo, fijate que cosa más paradójica: Ana Rosa Quintana se encumbra después de su plagio, aumenta su cuota de pantalla, edita y publica una revista nacional, y nadie le ha hecho pagar por ello, ni judicial, ni social, ni moralmente. Sin embargo, el viejo de 73 años a la carcel. Si la justicia tiene que tener como premisa la equidad comparativa, esta claro que en el caso del anciano se comete una injusticia.
Coincido con Juan con lo escandaloso del tema del cobro de la SGAE a bares y comercios. Mucha gente no lo sabe pero cobran cuota por cada bar que tenga una radio sonando de fondo o una TV, aunque evidentemente ese no sea el negocio y la emisora sea por ejemplo M80 que es una radio formula de las discográficas que además tiene publicidad. Yo he vivido una situación así con un bar de un familiar y los ‘representantes’ se mueven como capos de la cosa nostra. Llegan a un bar y si no se firma el contrato empiezan a amenazar con pedir derechos con carácter retroactivo de hasta 5 años.
La SGAE es un negocio de extorsión con cobertura legal y con él que buscan cubrir las supuestas perdidas de la piratería. Los que estamos en el mundo de la tecnología desde hace tiempo sabemos bien que la mayoría de los software líderes del mercado o el propio Windows jamas serían lo que son si no fuera por la piratería consentida de sus autores. ¿No pasa igual con la música?
Oscar, en ningún momento me he pronunciado sobre si es justo o no que se le cobre al señor de la armónica ( o a cualquiera que interprete versiones en un bar). Sólo he aportado datos que creo que son necesarios para valorar la noticia y que no se citaban.