
Leo en el diario Sur que una empresa alemana dotará de acceso a internet mediante conexión wifi a la céntrica calle Larios de Málaga. El que se conecte a la web usando el sistema, que dejará de funcionar durante la noche, tendrá que pasar primero por una página con información y publicidad local.
Me suena que detrás de esto no sólo se esconde el consabido esfuerzo por rentabilizar políticamente todo lo que suene a tecnología, sino también el poder dotar por fin a calle Larios de papeleras, aunque sean las de windows o cualquier otro sistema. Porque es verdaderamente paradójico que pongan wifi y sin embargo, pasados ya bastantes años de la remodelación de la calle, no haya en ella ni una sola papelera. Alguien debe pensar que hay más gente que necesita conectarse a internet en medio de la calle que tirar un chicle usado.
Ya sabes, si quieres tirar algo a la papelera en calle Larios no te olvides el portátil.



Pues totalmente cierto. Recuerdo una vez que me pateé calle Larios completita buscando una papelera para arrojar un teta-break de un batido y me pareció increíble que no hubiera ni una sola papelera. Eso sí, como había una obra, pues había un contenedor de escombros, y sirvió para calmar mi conciencia cívico-social y no tirarlo al suelo. Luego dirán que en Málaga la gente tira las cosas al suelo…. es verdaderamente vergonzoso.
Lo primero que me llamó la atención tras la remodelación es que no hubiera papeleras en toda la calle. Pensé que sería provisional, pero ya lleva así un puñado de años. Después he leído en un sitio que el arquitecto alega motivos estéticos, lo cual me provoca bastante sorpresa. Siendo la arquitectura una de las artes en las que la forma está más supeditada a la función ¿es posible sacrificar una función esencial en virtud de consideraciones de carácter estético? No salgo de mi asombro. Imaginaos que no os ponen cuarto de baño en la casa por un motivo tan subjetivo.