La blogopelota
Hace unos días, con motivo de los comentarios publicados en la entrada “Teoría del majarón malagueño“, estuve buscando por la web datos referentes a la palabra “merdellón” lo que me llevó a encontrar otros blogs en los que se hablaba de este término. Como me parecía de justicia comentar que está documentado el uso de esa palabra antes de la invasión napoleónica, lo que deja bastante en evidencia el rumor de su origen francés, me decidí a dejar comentarios en algunos de ellos. Y aunque basta una simple visita al diccionario para ver que la Real Academia dice que la palabra procede del italiano antiguo, se ve que mucha gente no tiene costumbre de usar tan inestimable herramienta.
Esto me recuerda el excelente artículo de opinión que publicó ayer Rafael Algullol en “El País” bajo el título de “Contra la opinión pública” cuyo contenido coincide en esencia con las dudas que expresé en uno de mis comentarios cuestionando si es posible decidir asuntos científicos por métodos democráticos y si un hecho es más cierto por tener más eco en los foros populares. Aunque Algullol no hace referencia a la web, me atrevo a asegurar que todo lo que comenta se ve enormemente incrementado por el carácter amplificador de este medio.
Pues bien, en uno de los blogs en los que dejé comentarios, el autor afirmaba que la palabra procedía del francés. Esto de por sí no es nada especial, ya que la idea está bastante extendida y mucha gente se hace eco de algo que ha leído u oído y lo expone sin contrastarlo. Es algo que incluso ocurre en los medios de comunicación tradicionales, pero que alcanza en la web su máxima expresión.
Un único comentario anónimo inventaba una explicación fantasiosa, con notables faltas ortográficas y alguna que otra expresión malsonante, sobre franceses en hospitales e individuos de baja alcurnia que montaban ruido para atraer a las tropas y así darles una paliza y apuñalarlos. Después explicaba que el gusto por los adornos superfluos y medallones se debe a que fueron condecorados por sus hazañas y se sentían honrados de lucir sus condecoraciones.
Hay que reconocer que le echó imaginación y algo de rostro al montarse la película. No hay duda de que es alguien de mente creativa al que no le basta con una explicación sencilla y le gusta adornar la realidad, pero sería mejor que probara con un género de ficción.
No pude resistirme y dejé un comentario en el que escribí: “La explicación dada a la palabra merdellón es falsa, pero es que además anónimo la ha adornado con fantasmadas de cosecha propia”, seguido de la url de la entrada que dio origen a todo esto, para que el que quisiera pudiera leer más al respecto (aunque tuve que ponerlo como texto, pues no conseguí que el formulario me aceptara un vínculo).
Poco tiempo después, al administrar los comentarios de Surlandia, vi dos dirigidos a la misma entrada que me parecieron idénticos así que borré uno y publiqué otro.
Más tarde, como mi curiosidad no tiene límites, seguí buscando sobre la palabra y descubrí que con determinados criterios de búsqueda, google ofrecía como primera opción la web de Surlandia. También vi que por ahí andaban otros blogs en los que había dejado comentarios, así que decidí visitarlos por si había alguna respuesta. Me sorprendió ver que el comentario que cité antes había sido borrado. La única explicación que pude suponer entonces es que lo habrían eliminado porque contradecía al autor.
Como mis compañeros surlandeses pueden atestiguar, siempre he defendido que deben publicarse todas las opiniones, con independencia de si son o no favorables. Es algo que cualquiera que escriba un comentario en Surlandia podrá comprobar. Movido por mis ideas, volví a dejar un comentario en el que preguntaba al autor por la razón de tal decisión, aún advirtiendo que sabía que era muy probable que también fuera borrado.
Y efectivamente, este comentario también desapareció. A cambio se me deja una explicación en la que justifica su acción afirmando que mi comentario era ofensivo. Aún suponiendo que juzgar una opinión anónima como fantasmada pueda ser considerado así, creo que no había nada que pudiera entenderse de esta forma en el segundo comentario, también borrado.
Pero es que luego sigue explicándose y deja ver la verdadera razón. Resulta que él escribió los dos comentarios idénticos a la entrada “Teoría del majarón malagueño”, sólo que al parecer, uno llevaba un vínculo a su web y el otro no, algo en lo que no reparé en su momento. Al ver que el publicado no llevaba vínculo, pensó que yo no quise ponerlo, así que él tampoco iba a colocar mis comentarios pues, según él, lo único que buscaba con ellos era ganar visitas. ¡Alucinante!
Copio literalmente su justificación para que entendáis mi perplejidad:
Tu comentario fue borrado porque la forma de expresar tus ideas podía resultar ofensiva para quien había expuesto su comentario previamente.
No obstante, yo dejé un comentario en tu pagina, que por equivocación mandé uno anónimo y luego el mismo con mis datos y en vez de publicar el comentario con mis datos, publicaste el anónimo.
A ver como se come eso, porque si vuelves a meter un comentario es porque lo único que estás buscando es que tu web tenga más visitas, pero no dejas que los demás también tengamos más visitas poniendo enlaces desde tu web.
No vengas quejándote del trato de este blog con los que dejan sus comentarios, sean anónimos o no.
Ahora parece que el autor ha decidido cambiar el sistema y aprobar los comentarios antes de ser publicados, algo que debería haber hecho desde el principio. De todas formas, para deshacer su confusión he vuelto a mandar comentarios concisos en los que explico mi punto de vista sin vínculos para ver si los publica. También he colocado en su comentario el “vínculo perdido” al que tanta importancia le ha dado (aunque luego lo he vuelto a eliminar por petición expresa del interesado).
Sé que no es más que una anécdota puntual y que la web aporta también muchas cosas positivas, pero sucesos como éste van haciendo crecer, cada vez un poco más, mi lado escéptico.



Pues si, Juan Carlos. Hace tiempo tuve un problema similar con el “cubano de la isla” y su blog. El ponderado por algunos “cubano de la isla” como la “voz popular e independiente” de cuba, por el hecho de que escribe un blog teóricamente desde dentro de la isla de las “no libertades”, resulta que filtra las opiniones que otros dejan en su blog, ya no por ofensivas, sino por contrarias o diferentes a su manera de pensar. Tengo constancia de lo que digo, y además ya lo denuncié en su momento en este blog.
Este tipo de actitudes, al final, me “mosquean” con la blogosfera. Cada vez hay más “política” y menos “persona” en los blogs, que por otro lado se crearon con la intención de ser “personales” y no políticamente correctas, ni como vehículos de expresión corporativos.
De hecho pienso que un blog puede ser todo los “incorrecto” que le de la gana a su autor, que para eso es personal, y por ende los comentarios y opiniones de otros, que para eso son comentarios y opiniones personales.
Hola Oscar. Para hacer justicia he de decir que al parecer, la persona que cito borró mis comentarios como ‘represalia’ porque por error no había publicado su vínculo en una respuesta que dejó en nuestro blog, y no por llevar la contraria a lo que decía, o así me ha parecido entender de su explicación. En su defensa he de decir que ha editado su entrada y ahora recoge la interpretación oficial de la real academia, aunque sus intentos por obtener de ella una respuesta han sido vanos.
Lamentablemente, me he topado ya con bastantes blogs que no admiten opiniones contrarias. Es frecuente ver sitios en los que hay una verdad única y no creo que sea necesario que explique el método con el que se consigue que nadie opine diferente.
Y aunque vuelvo a insistir que no es el caso, tampoco se me ocurriría jamás exigir nada a cambio de publicar un comentario, ni borrarlo como castigo o medida “compensatoria”.