Me manda mi amiga Maricarmen unas fotos que le ha hecho a las instrucciones de montaje de una chichonera, ya sabéis, esas protecciones acolchadas que se colocan en la cunita para evitar que el bebé se golpee con los barrotes. Si bien las fotos no son demasiado buenas, me he tomado la molestia de hacerlas lo más legibles que he podido, ya que constituyen un documento excepcional y una perfecta muestra de cómo el surlandés está adquiriendo un gran peso específico entre las lenguas del mundo.

La idea de hacer el nudo alrededor del Colegio de Abogados es decididamente un gran acierto. El bebé podría preguntarse por los motivos por los que se halla entre barrotes y solicitar un letrado. Además, con lo compleja que se está haciendo la vida, ninguna protección es buena si no incluye defensa jurídica.
Las instrucciones vienen además en francés e inglés, pero con esos limitados lenguajes sólo alcanzan a explicar que lo anudes a la cuna. El surlandés, en cambio, permite exponer una realidad mucho más rica y versátil. No es de extrañar que nuestro idioma tenga cada vez más reconocimiento internacional.



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